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Peter Kürten - El
vampiro de Düsseldorf
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El temible "vampiro de Düsseldolf"
está considerado como uno de los más sanguinarios asesinos
en serie de todos los tiempos por los expertos criminólogos y psicólogos
que han seguido su caso de cerca.
Nació en 1883 en Colonia (Alemania) en una familia tan pobre como
numerosa (era el tercero de trece hermanos), y todos habitaban bajo pésimas
condiciones en un espacio muy reducido y un ambiente familiar deplorable.
Su padre, en el paro, era alcohólico y de muy mal carácter,
pegaba frecuentemente a su mujer e hijos. Cuando su familia se traslada a Düsserdolf en 1884, se evade de nuevo y comienza a vivir como un vagabundo, de pequeños hurtos, dando muestras a tan temprana edad de instintos criminales: disfruta estrangulando ardillas y maltratando a los perros callejeros que se cruzaban en su camino, así como a otros animales para ver |
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correr su sangre, cometiendo
además actos zoofílicos con ovejas a las que degollaba una
vez alcanzado el orgasmo. En 1913 comete su primer crimen sexual: viola y
degolla salvajemente a Christine Kelin, una niña de 13 años. Como la mayoría de los sádicos sexuales, Kürten parece llevar una vida normal como cualquier buen esposo. Trabajaba como conductor de camiones, y su mujer jamás sospechó que tras un hombre tan educado y atento como su marido podría esconderse el autor de crímenes tan sangrientos. Entre 1925 y 1930 se suceden en la pequeña localidad alemana una serie de crímenes que estremecen y sensibilizan a toda la población, similar a la que padeció Londres en tiempos de otro conocido asesino: Jack el Destripador. |
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A pesar de que la policía
alemana contaba con métodos muy por encima de los que disponía
Scotland Yard en 1888, tardaron varios años en tener alguna pista
del misterioso criminal a quién terminaron apodando unos "El
Vampiro de Düsserdolf" y otros "El rey del crimen sexual".
La policía, viendo por momentos su autoridad y reputación comprometidos, lleva a cabo continuas redadas y abundantes controles rutinarios a la busca y captura del feroz asesino. Incluso algunos grupos de delincuentes y bandas callejeras se unen a la "caza" del vampiro con tanto interés por detener la ola de crímenes como las mismas fuerzas de seguridad. |
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| Hasta la fecha, se le
inculpaban nada menos que ocho terribles asesinatos y catorce asaltos. Afortunadamente para todos, cometió un grave error en 1930 que le costaría su detención. Tras un atentado criminal fallido contra María Butlier, la mujer logra escapar y proporcionar una detallada descripción de Kürten. Al mismo tiempo, éste se asusta al leer la prensa y ver su retrato robot en la portada de los periódicos, por lo que confiesa la totalidad de los crímenes a su esposa mientras charlaban, quitándole importancia a los hechos como si se tratase de simples travesuras infantiles. La señora en un principio se desmaya de la impresión, pero finalmente, asustada y asqueada pone las declaraciones de su marido en conocimiento de la policía. (quién tubo que poner en libertad a algún detenido que coincidía con la descripción del verdadero asesino). Durante el juicio, se dedicó a escribir cartas a los padres de las víctimas en las que se disculpaba de una manera muy peculiar: alegando que él necesitaba beber la sangre lo mismo que otras personas necesitan beber el alcohol... (Pese a que no disculpe en absoluto sus crímenes, lo cierto es que sí padecía de "hematodipsia", una patología que consiste en obsesión compulsiva por consumir sangre, bajo implicaciones sexuales.) Finalmente tras una hora y media de deliberación,
el jurado pronunció su veredicto de culpabilidad para Peter Kürten,
quién fue sentenciado a nueve penas de muerte. ( ¡Según
las leyes de la época, era posible condenar a más de una
pena de muerte!). El 2 de julio de 1931, a las seis de la mañana, en el patio de la prisión de Klügelpüts (Colonia), se cumplía su deseo. |
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